Lucchetti, empresa tradicional alimentaria,
vinculada al grupo desde la década
de 1960 y reconocida por sus deliciosas y nutritivas pastas,
está viviendo un proceso de grandes cambios que terminarían
en la venta de su principal negocio a principios de 2004.
Después de haber vendido sus operaciones en Argentina
en 2001 y luego del cierre forzado de su planta en las afueras
de Lima, Perú a principios de 2003, Lucchetti se concentró
en sus operaciones en Chile. La empresa decidió reorientar
su estrategia de desarrollo incorporándose al negocio
alimentos listos para consumir. Financiada por un aumento de
capital materializado a fines de 2003, Lucchetti, en conjunto
con ECUSA, filial de CCU, formaron un joint venture tras la
adquisición de Calaf, productor de confites y galletas.
Con la unión de estas dos empresas del grupo se espera
aprovechar canales de distribución, sinergias y know-how
para explorar esta oportunidad de negocios.
Sorpresivamente, a fines de año Lucchetti recibió
una oferta para vender su negocio en Chile en $60.000 millones.
La venta incluye el negocio de pastas de reconocido prestigio,
los aceites y su línea de sopas y cremas. Después
de una exhaustiva evaluación, el Directorio de Lucchetti
decidió aceptar la oferta, proceso que concluiría
el primer semestre de 2004. Asumiendo que se concrete la venta
del negocio en Chile, que compone aproximadamente el 85% de
sus activos totales, Lucchetti se concentraría en su
inversión en Calaf y quedaría a la espera de la
resolución del arbitraje que está todavía
pendiente referente a Lucchetti Perú en el CIADI en Washington.
Resultados 2003
Lucchetti informó ventas por $59.115 millones para el
año 2003, una disminución de un 30,2% en comparación
a 2002. La disminución en las ventas se debe principalmente
a la descontinuación de las actividades en Perú
con posterioridad al cierre forzado de la planta a principios
de 2003. Las ventas en Chile también se vieron afectadas
por una fuerte disminución en el volumen de aceites comestibles
vendidos a medida que el mercado nacional se vio inundado de
importaciones de aceites envasados desde Argentina. Sin embargo,
las ventas de pastas y sopas en Chile aumentaron aunque no compensó
la disminución en las ventas de aceites comestibles.
La utilidad operacional alcanzó a $2.894 millones, un
aumento de un 7%. En 2002 las operaciones peruanas generaron
pérdidas operacionales por $903 millones. La ausencia
de estas pérdidas durante 2003 explica en parte la variación
positiva de los resultados operacionales, no obstante la disminución
en las utilidades operacionales generada por las operaciones
chilenas de $714 millones producto de la caída en las
ventas de aceites comestibles compensó parcialmente este
efecto.
Las pérdidas no operacionales alcanzaron a $6.733 millones
en comparación a las pérdidas operacionales de
$40.119 millones en 2002 que incluyeron la provisión
del 100% del valor contable de la inversión en Perú
de $30.110 millones. A pesar del mejoramiento a nivel operacional
y no operacional, Lucchetti informó una pérdida
neta de $2.136 millones para el año 2003. |