Nuevamente tengo el agrado de
dirigirme a ustedes, con el propósito
de destacar los hitos más importantes del ejercicio
2003. Durante ese período Quiñenco dio pasos
sustantivos en su estrategia de desarrollo y consolidación.
Empezamos el año 2003 conscientes de que las medidas
tomadas para fortalecer el desempeño durante 2002 fueron
las correctas, lo que se fue demostrando a través del
tiempo, finalizando con una utilidad neta de $37.695 millones
para el ejercicio, revirtiéndose así el resultado
negativo del año anterior, a pesar de que la actividad
económica en general y, por lo tanto, el consumo mostraban
tasas sólo modestas de crecimiento para 2003. No obstante,
nuestro propósito seguía siendo concentrarnos
en los sectores con mayor potencial de crecimiento y maximizar
el valor de las inversiones de Quiñenco, mejorando
los resultados de las empresas que componen el Grupo e identificando
oportunidades de adquisición y desinversión.
Lo anterior se demuestra a través
del valor neto de mercado de los activos (NAV) de Quiñenco,
el que se incrementó en un 79%, alcanzando a US$1.450
millones durante el último ejercicio y a través
del precio de su acción, el que aumentó de manera
sustancial, alcanzando un incremento de 58% durante el período
de doce meses, reflejando así la buena respuesta de
los accionistas frente a la gestión de Quiñenco
y sus filiales.
En los últimos años, Quiñenco
ha debido superar dificultades y operar en contextos económicos
de objetiva complejidad. Sin embargo, la experiencia nos ha
enseñado a ver los problemas como desafíos y
los cambios como oportunidades. Esta filosofía ha sido
decisiva para alcanzar los logros que hemos podido constatar
durante el ejercicio.
La entidad resultante de la fusión de
Banco de Chile con Banco Edwards vivió su primer año
post-fusión en 2003, superando todas las expectativas,
alcanzando un nivel de utilidades histórico de $130.553
millones. El banco, que pasó a ser el segundo en tamaño
e importancia en el sistema financiero chileno, es el líder
dentro de los bancos con capitales nacionales, con una alta
diversificación de productos y servicios y una extensa
red de sucursales en Chile y también en el exterior.
Con la potencialidad que el nuevo Banco de Chile tiene para
proyectarse a grandes horizontes, iniciamos una profunda innovación
tecnológica que pondrá a la institución
en un lugar de vanguardia en calidad de servicio a clientes.
|